miércoles, 5 de diciembre de 2007

¿Administración electrónica?

Durante unos años, en el diario Expansión, teníamos una sección que se llamaba 'Administración electrónica'. Allí se daba a entender que ya era prácticamente posible hacer todas las gestiones desde el sillón de casa y moviendo sólo un dedo. Vamos, si tenías ordenador ya desaparecían las esperas, las colas, los trámites, las burocracias, los funcionarios...¡mentira! Llevo doce días de permiso de paternidad y casi todos los he gastado de una oficina de la Seguridad Social a otra tratando de lograr todos los sellos para tramitar la baja de maternidad de María, el permiso de paternidad mío, la ayuda de ZP de los 2.500 euros, el 'cheque bebé' de Espe, el seguro médico...
Pero lo del viernes fue de película italiana. A las 9 de la mañana estaba en las oficinas del periódico para recoger mis papeles para la baja de paternidad. De allí fui a la Delegación de Hacienda de Pozuelo para ponerme sobre la pista de los 2.500 euros de Zapatero. Al llegar, una amable funcionaria, madre de un chaval de Retamar, reconoció mis apellidos y me ayudó en un simple trámite que se me estaba atragantando. Parecía que la ristra interminable de gestiones se iba encauzando y que en pocas horas terminaría mi periplo. ¡Qué inocente!
Conocedor de que tenía el DNI caducado y de que me lo iban a pedir, partí hacia Las Rozas para recoger en casa mi pasaporte. Confiado y sin demora salí raudo y veloz, de nuevo a Pozuelo, al centro de salud. Me esperaba el médico que tenía que certificar la baja de María. Un centro de salud es como un pequeño ecosistema con todo tipo de fauna. Esperé durante más de una hora -49 minutos de retraso y eso que sólo llevaban dos horas pasando consulta- viendo pasar a toda clase de ancianos cuyo pasatiempo favorito debe ser ir al médico y a un búlgaro cabreado que quería que le atendiesen de urgencia.
Con el certificado médico en la mano, volé hasta la Tesorería de la Seguridad Social de Pozuelo creyendo que ese debía ser mi destino. Pero no...después de dar vueltas y vueltas buscando aparcamiento y esperar una pequeña cola de 15 minutos, me mandaron a otra oficina de la SS. De nuevo coche, búsqueda de aparcamiento y nueva cola. Cuando te atienden, te echas a temblar cada vez que te piden un papel o un certificado. El caso es que no me dejaron usar el pasaporte y toda la gestion se fue al garete. Siguiente parada: la comisaría de Pozuelo.
Necesitaba el DNI renovado pero la prensa hablaba de colas interminables para los trámites. Con la confianza puesta en Rubalcaba... -Covadonga se ha puesto a llorar- me lancé sobre la comisaría de Pozuelo. Ingenuo de mí. A las 16.00 empezarían a dar número para tramitar los pasaportes y DNI de esa tarde. Sólo dan 35 números por lo que hay que estar montando cola desde pronto. No lo dudé. Eran las 13.39 y me puse en la cola -¡ya había 6 personas!-. Antes surtí de monedas una máquina de hacer fotos como si fuese una tragaperras. La muy malvada estaba estropeada y se comió un puñado de pasta hasta que logré hacerme las instantáneas. Durante las más de dos horas de espera, en diversos momentos, me dí cuenta de que estaba haciendo el gesto de mecer a un bebé, vamos, es como ese paso de costalero de Semana Santa. A las 16.12 entré en la comisaría para, veinte minutos después salir con mi flamante DNI electrónico -la foto es de Flickr y es de un tal Tarchondo-.
Hoy, viernes, he logrado terminar todas las gestiones. Cuando me han sellado el último papel casi me echo a llorar de la emoción. No he podido reprimir un sentimiento de gratitud y le he soltado una perorata a la funcionaria de turno sobre lo bien que me han atendido en todos lados. Y es cierto. No me he cruzado con un funcionario borde. Todos con los que he tratado -y han sido unos cuantos- me han facilitado las cosas y me han ayudado mucho. Gracias.
PD: Valverde, para que veas que de E-Administración...nada de nada.

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