jueves, 20 de diciembre de 2007

Historias de fuego (I)

Esta de la foto es sor Juliana. Acaban de darle el premio de Derechos Humanos que otorga el Consejo General de la Abogacía Española. El motivo, su lucha contra el tráfico humano -órganos, sexual, esclavitud...- en Mozambique. Es de Zaragoza y lleva 34 años en aquel país africano. Empezó una comunidad que ya cuenta con 34 religiosas mozambiqueñas. Habla con claridad, sin tapujos, señala a los culpables y los denuncia. Está amenazada de muerte desde hace mucho tiempo pero a ella no le importa. Esta mañana he podido estar con ella. Aquí os dejo una noticia que publicó El País sobre el tráfico de órganos. Pero no me quiero centrar en eso -que es increíble-. Sor Juliana es santa. Pero no en la terminología de beata de parroquia. Lleva a Dios en el corazón y por eso no habla de otra cosa. Habla claro de la religión, del aborto, de las religiosas, de las necesidades de la Iglesia, de cómo la gente busca a Dios pero no sabe dónde encontrarlo y por eso termina en el yoga, la santería o cualquier chorrada de esas. En los días que voy a tener de vacaciones, voy a tratar de transcribir la entrevista y ponerla en el blog. De verdad que vale la pena. Con cuatro más como sor Juliana, convertíamos el mundo. Y es que a veces nos falta tanta fe...
Os cuento su vocación. Con 12 años mostró su gusto por la vida que llevaban las Siervas de María -clausura o misiones- y empezó a plantearse si ella debía entrar en la congregación. Un día de mucho calor se fue delante de la Virgen del Pilar. "No había mucha gente en la Basílica así que me eché allí a sus pies", cuenta con mucha gracia. En unos cartones escribió por un lado 'Siervas de María'. Los fue tirando uno a uno, sin mirarlos, delante de la Virgen. "Seré lo que Tú quieras que sea", le decía a 'la Pilarica'. Tiró los tres cartones. Si dos de ellos habían quedado con 'Siervas de María' hacia arriba, entraría en la congregación. Miró los cartones. Los tres mostraban el deseo de la Virgen: Siervas de María. A lo mejor alguno piensa 'Azar', pero os aseguro que tantos años después y con lo que está viviendo en Mozambique o estás enamorada de Dios o habría hecho las maletas el primer día.
Ojalá seamos capaces de educar a Covadonga con esta fortaleza.

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