martes, 18 de diciembre de 2007

La lucha va a ser feroz

Después de escuchar a ZP -valiente mentiroso-, a Rajoy -¡qué cobarde!- y leer todas las informaciones que están surgiendo a raíz de los casos de abortos ilegales, me da en la nariz que la batalla va a ser feroz. El demonio -sí, sí, he escrito 'el demonio'- se debe estar revolviendo en su odio. Después de tantos años viendo que los hombres éramos capaces de matar a niños inocentes sin despeinarnos, de repente observa cómo empiezan a meter en la cárcel a sus secuaces. Por eso el contraataque va a ser brutal.
Que no os extrañe ver ciertas informaciones que sacarán los periódicos. No os acobardéis ante argumentos que parecen 'de peso' y que no son más que cortinas de humo. No os exaltéis cuando se inicie el debate con los amigos...
No voy a pedir, amigos, que acudáis a las concentraciones en defensa de la vida -que cada uno haga lo que quiera- pero sí os voy a pedir una cosa: REZAD. Ahí está el arma más importante. Y con tanto ruido que se está generando fuera perdemos la perspectiva de lo importante. Tenemos a Dios casi convencido de que hay que actuar y de que estamos preparados para hacerlo. No perdamos el tiempo en descalificaciones, batallas, gritos y crispación. Con buena cara...RECEMOS. Dios todo lo puede.
Recuerdo a la Madre Teresa de Calcuta con su cuerpecito pequeño y la piel arrugada diciendo: "Los gritos de los niños cuyas vidas han sido truncadas antes de su nacimiento, hieren los oídos de Dios. Por favor no matéis a los niños, yo los quiero. Con mucho gusto acepto todos los niños que morirían a causa del aborto. Es algo muy pobre decidir que un niño debe morir para que tú puedas vivir como lo deseas. El aborto mata la paz del mundo...Es el peor enemigo de la paz, porque si una madre es capaz de destruir a su propio hijo, ¿qué me impide matarte? ¿Qué te impide matarme? Ya no queda ningún impedimento".
Y lo dice Dios en la Escritura: "Aún si una madre llegara a olvidar a su hijo, yo no te olvidaré. Te llevo grabado en la palma de mi mano. Eres valioso para mí. Y te he llamado por tu nombre".La batalla se recrudece y se nos pedirá cuentas de lo que hace cada uno. Lo mejor: rezar. Lo 'que te cagas': rezar y estar en los fregaos.

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