lunes, 10 de marzo de 2008

Canarias no es España

Y no lo digo yo sino la Ley electoral. No entiendo cómo se prohíbe la publicación de encuestas y sondeos durante la semana anterior al día de las elecciones y, sin embargo, se permite que se publiquen sondeos a las 20.00 horas, es decir, la hora de cierre de colegios electorales en la Península, cuando todavía queda una hora de votación en las Islas Canarias. Me alucina.
Tampoco entiendo -y sigo con mis quejas- que se pueda poner publicidad electoral alrededor de los colegios públicos. Ayer, cuando fui a ejercer mi voto, tuve que 'tragarme' las barbas de Rajoy y Gaspi y la sonrisa con hilos de ZP. Me sentí coartado a la hora de votar.
Para cerrar el capítulo de quejas no entiendo que se permita hacer declaraciones a los políticos en la jornada de reflexión ni el mismo día de las elecciones. ¿Por qué llaman a participar? ¿No es una forma de coacción? En definitiva, en esta ocasión era la estrategia clara del PSOE. Indignante.
Lo que me ha dado más pena ha sido comprobar que, como se recoge en Hispanidad.com, la suma de los cuatro partidos políticos que defienden los cuatro puntos no negociables de B16 -vida, familia, educación y bien común- no llegaron a los 25.000 votos en toda España. Rosa Díez, con 300.000 votos, ha logrado un escaño. Me gusta imaginarme lo que se podría conseguir si los católicos se uniesen de una vez por todas. Alguna vez ocurrirá y la voz de los niños asesinados en cientos de miles de abortos se escuchará en el Congreso y las familias serán respetadas y se podrá hablar de Dios sin que te llamen integrista, ultracatólico, cavernario, retrógrado, casposo... Lo malo es que incluso los católicos se ríen de los que votan a esos partidos y, es más, se enfadan con ellos porque no han optado por el 'voto útil'. Ya se sabe, la eterna pelea entre 'el mal menor' o 'el bien posible'.
Es cierto que el bipartidismo al que estamos abocados sería bueno si fuese como en Estados Unidos donde hay libertad de voto dentro del partido y cada congresista o senador defiende los intereses de sus votantes. Entonces todo tendría sentido. En España...es una cárcel.
Me uno en este post -más largo de lo que me habría gustado- al cardenal Rouco. Felicito a ZP por su victoria y, como los obispos, le aseguro la "oración para que el Señor le conceda su luz y su fuerza en el desempeño de las altas responsabilidades que le encomienda el pueblo español, al servicio de la paz, la justicia, la libertad y el bien común de todos los ciudadanos". (¿Has rezado alguna vez por ZP? Yo mucho).

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