lunes, 24 de marzo de 2008

Galicia (I)

Lo de poder salir de vacaciones durante casi una semana en estas fechas es un privilegio que no saboreaba desde mis tiempos en Expansión. He disfrutado de seis días de descanso que han salido perfectos.
Galicia no defrauda. Y, en esta ocasión, con Covadonga por primera vez acompañándonos, el plan ha sido perfecto.
La principal actividad ha sido el paseo, el aperitivito en una terraza y el paseo vespertino. Todo aderezado con la gastronomía de la zona que nunca te deja indiferente. Como se puede observar en la fotografía, el tiempo ha sido inmejorable. Sólo llovió un día.
Pero todos los planes lúdicos no nos han distraído de lo importante: la Semana Santa. Hemos disfrutado de unos inmejorables Oficios en dos pequeñas aldeas gallegas: Simes y Lores. Iglesias pequeñas -más bien minúsculas-, gente amable, sacerdotes santos y presencia de Dios.
Covadonga se lo ha pasado pipa. En algún momento debió de estar algo 'mosca' con tanto paseo, salida a la calle, subida a casa, entrada en la tienda, coche hasta el restaurante... Ya empieza a interactuar y es una delicia.
Lo peor del plan fue la vuelta. Tanto se había insistido con los peligros de las nevadas y los atascos que en Benavente -a 260 kms de Madrid- estábamos parados. Tardamos dos horas en llegar al kilómetro 108. Y allí te encuentras un cartel que dice "Desde el km 108 hasta el 60 tiempo estimado 110 minutos". María me miraba de soslayo. Ella conoce mejor que nadie mi aversión a los atascos. Sin embargo se sorprendió con lo bien que me porté. Unas pipas y los partidos del domingo por la tarde fueron suficientes para calmarme. Llegamos a casa nueve horas después de haber salido...pero valió la pena.

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