lunes, 26 de mayo de 2008

Un aperitivo

Vuelvo de Roma con los tobillos hinchados de tanto andar, la cabeza como un bombo por dormir muy poco, las rodillas dislocadas por lo adoquines de las vías, los brazos agujeteados de llevar a Covadonga -que ya pesa un rato-, el interior del labio ensangrentado de aguantar las lágrimas, el cuello dolorido de buscar imágenes de la Virgen en las piazzas, el estómago a reventar de pasta y gelattti, la garganta irritada de rezar por mis amigos y mi gente...y el corazón hinchado de alegría, orgullo, agradecimiento, amor...locura de amor.
Dejo esta foto. Durante esta semana dedicaré el blog al viaje a Roma. Intentaré aprovechar la hora de la comida y las noches para dejar sensaciones y recuerdos. Sólo una cosa...Dios existe. No lo creo, lo sé.
PD: A esta hora, Iñigo está celebrando Misa en Villa Tevere -la sede central del Opus Dei- para mi familia. Nosotros nos hemos tenido que volver. Tengo allí el corazón.
PD2: Hoy es el aniversario de boda de un amigo al que le han diagnosticado un cáncer. Por si quieres rezar un Avemaría por él.

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