jueves, 1 de mayo de 2008

Un día de playa con papá

Papá ha estado malito durante muchos días y por eso no ha escrito las cosas que suele poner aquí. El sábado estuvimos en la playa y me dijo que si yo quería que le volviese a 'robar' el ordenador y que escribiese una pequeña crónica...¡pero yo no sabía encenderlo!
El caso es que la visita a la playa coincidió con mi quinto cumplemes. Caray, como pasa el tiempo -sí, ya me voy aprendiendo las frases típicas de los mayores cuando no tienen cosas interesantes que decir-. Esta fecha tan señalada me pilló en El Puerto de Santa María visitando a mi madrina y tía Isa.
Varios días aprovechamos para ir a la playa. La primera vez que había estado no me había gustado mucho ya que el viento me metía la arena por la boca y sabe muy mal. Cuando llegamos este día, papá, que es muy fuerte, me subió en brazos, con silla y todo, para poder adentrarnos en la arena. Y allí instalamos el chiringuito.
Lo primero fue embadurnarme de crema para que la piel tan blanca que tengo no se pusiese roja como la de un tomate. Desde la silla, y con mi bañador ultramoderno, pude otear el panorama a la busca y captura de cosas reseñables.
Lo más reseñable fue cuando papá se quitó la camiseta. Tiene una especie de cremallera por encima de la cintura que me dio un poco de miedo. Yo no la tengo y mamá tampoco. Papá me contó que se la hicieron unos médicos para poder salvarle la vida. Faltaban pocos meses para que yo naciese y papá me dijo que fue un susto muy grande. Por un momento me imaginé cómo habría sido si salgo de mamá y no me encuentro a papá con su cara redonda y sus ojos expectantes...bueno, papá sigue conmigo.
Mucha gente le miraba la herida. Yo creo que él se siente cómodo porque así nos se fijan en su barriga. Lo curioso es que la herida está sonrosadita. Se le va a quedar así para siempre.
En un momento dado, papá y mamá me llevaron cerca del agua. Yo ya había visto el mar pero, caray, impresiona cuando lo ves a tus pies. Allí tuve que someterme al clásico book de fotos que a mamá le encanta hacerme y del que he puesto algunos ejemplos en la página.
Papá se acercó al chiringuito a por sus cervecitas de rigor mientras se zampaba el Marca. No sé cómo no le dan un premio a papá porque se lee todos los días el Marca y no falla nunca. Y de las cervezas ni hablo...¡deberían hacerle un monumento!
Bueno, la mañana estuvo estupenda. Lo malo fue cuando papá se metió en el agua y sonó la alarma de avistamiento de ballenas...(je, je, je...es una broma para que papá se ría).
Cuando llegamos a casa, papá se encontraba un poquito mal. Y terminó siendo una enfermedad fuerte que le ha tenido malito toda la semana. Pobre. Se ha perdido un gran fin de semana y el puente de mayo se lo ha pasado en casa. A mí me da pena porque, además, no se puede acercar mucho a mi para que yo no me ponga malita y no me hace juegos. Ahora ha estado sin poder hablar durante muchos días y hacía cosas muy divertidas sin palabras.

Bueno, dejo también un par de fotos en el jardín de la tía Isa. Lo he pasado muy bien en El Puerto. Qué pena que papá no lo haya podido disfrutar. ¡Tendremos que volver!

1 comentario:

  1. A ver si es verdad que vuelves al Puerto, tienes una cuenta pendiente, siempre que vienes por una razón u otra no lo podemos disfrutar del todo. Estamos deseando que volvaís. Un abrazo, y nada, pido unas oraciones que estos días sabremos si es niño o niña y donde va a nacer, el lunes tengo el examen de inglés y el martes el rec. médico. Abrazos.

    Isa y Carlos

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