lunes, 13 de octubre de 2008

La casa ha vuelto a oler a humo

¡¡Qué gran fin de semana!! Han sido tres días maravillosos y muy bien aprovechados. Teniendo en cuenta que el viernes lo tuve libre, debo reconocer que he descansado una barbaridad.
Me pasé el viernes de gestiones. Ir a recoger el coche al taller, pasar la ITV, comida, bautizo y llevar a mi hermano Josemaría que volaba para Barcelona. Después, casi sin quererlo ni beberlo, nos encontramos con un grupo de diez personas en casa. No había otra opción para vernos más que venir a nuestra casa.
Me vinieron a la memoria aquellos días en los que no había dónde ir y todo el mundo terminaba en nuestra casa. En aquel entonces, Covadonga todavía no estaba con nosotros y las veladas en nuestro pequeño piso se alargaban hasta altas horas de la madrugada. El SingStar, las fotos o la simple conversación aguantaban madrugadas enteras de cariño, amistad y relax.
Después vino Covadonga y se espaciaron las recepciones. Y, las que organizábamos, estaban vetadas al tabaco para que no se quedase el pestazo a cigarrillo impregnado en cada esquina de la casa. Pablito, Ali, Meja, Rulos...cualquiera terminaba fumando en la terraza desafiando al frío cortante de los límites de la sierra.
El viernes todo cambió. Volvimos a dejar fumar -ya casi ningún amigo lo hace- y la conversación se alargó hasta algo más de las 3.30 de la madrugada. ¡Qué divertido! ¡Qué alegría! La crisis convirtió las pantagruélicas cenas en unos simples hot dogs y unas patatas fritas en la freidora. Pero estuvimos muchos amigos. Disfruté. Disfrutamos. Los chistes de Iñaki, las ocurrencias de Nani, las anécdotas de Lore sobre Lola, los sueños de María, las bromas encajadas de Valvanera...Un poco de comida y algo de copas. ¡Genial!
A la mañana siguiente, un cierto tufillo a tabaco empapaba las cortinas. No me molestó. Por un momento recordé a Rata dándolo todo con el SingStar, a Meja protestando al árbitro, a Rulos diciendo que era la última, a Duffri sacando los trapos sucios del curro, a Pablito trastablillando más sus frases...y me emocioné. Covadonga volvió a gemir. Me había acostado apenas unas horas antes y ella reclamaba su biberón. ¡Me gustó!
El sábado y el domingo fueron agotadores. Estuve en el mercadillo de ropa que os anunciaba y nos trajimos alguna cosa de interés. Un par de vestidos y una gabardina muy chula para una de mis ahijadas. También compartí una merienda sorpresa a una amiga de María. Por cierto, allí pude saludar a la hermana de Alexia. Sólo me salió mostrarle mi apoyo ante el ataque que están sufriendo con la película Camino.
El domingo, Misa de 10.30 y estar en casa. Para que María pudiese descansar después de comer, me llevé a Covadonga a casa de los abuelos. Luego, recogimos a María y nos fuimos los tres a rezar el Rosario dando un paseo y paramos en un parque. Covadonga no quería moverse de allí. Cuando llegamos a casa, me tiré en la cama a jugar con la enana. ¡No se le agotaban las pilas! Después del baño y biberón, cayó agotada.
Cerramos el fin de semana con la noticia del fallecimiento del padre de un muy buen amigo. Hoy he ido al tanatorio. Otro ejemplo de paz, fe y serenidad. Por cierto, no hago más que ver la expresión 'muerte digna' y cada vez me cabreo más. Rulos se fue apagando poco a poco y este señor ha muerto después de dos años de un cáncer espantoso. ¿No han muerto dignamente? Os aseguro que han pasado a la otra Vida con la mayor dignidad.

1 comentario:

  1. ¿Meja discutía con el arbitro de la play? Ese tío está para que lo encierren... Galto.

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