jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Vas a ir mañana a ver 'Bella'?

Este fin de semana voy a volver al cine. Esta noticia no sería tal si no recordase que no piso una sala desde hace más de un año -ahora me dicen que tiene sonido-. El caso es que quiero ver Bella. Ya os hablé de esta película. Un canto a la vida y a los valores. Es bueno ir este fin de semana para que la productora vea que vale la pena apostar por estos productos. ¡Animaos!

El otro día, mi compañera de redacción Teresa, fue a hacer una entrevista al actor y productor de la película, Eduardo Verástegui. Llegó contando maravillas de él -no sólo de que es guapo-. El caso es que le pedí a Teresa que me escribiese algo para colgarlo en el blog y este es el resultado. ¡¡Gracias, Teresa!!

“Si no estás dispuesto a morir por una causa más grande que tú, la vida es aburrida”

Después de entrevistar al actor mexicano Eduardo Verástegui, de paso por España para promocionar el estreno de Bella, su primera película como productor, he llegado a una conclusión. Lo mejor de mi profesión es, sin duda, la posibilidad de conocer a personas así y de enriquecerte con sus experiencias. Cuando me dijeron que podría hablar con él me sentí afortunada. ¡Habría que estar muy ciego para obviar su increíble belleza física!
Llegué al hotel donde se hospedaba y acudió puntual a la cita. En vaqueros, deportivas y con gorra. Media hora de conversación me bastó para comprobar que lo de fuera no era nada comparado con lo de dentro. Increíbles enseñanzas las que uno puede entresacar de sus meditadas palabras. Me explicó que Bella es “como una mano que sale de la pantalla, traspasa el pecho del espectador, agarra su corazón, lo aprieta, le da un masajito y lo suelta con un suspiro. Aliviado”. Luego me contó, camino de la iglesia más cercana (porque esta entrevista terminó con una misa, a la que Eduardo amablemente me invitó), que con esta película, al menos, se había salvado una vida. La de la hija de unos amigos suyos que se habían planteado abortar. Hoy, esa niña tiene un año y se llama Bella…
Hablamos un poco de todo. Del estreno, de política, del daño que hacen los medios de comunicación a la sociedad cuando se les da un uso incorrecto… Y de su fe. Una fe a la que se agarró en un difícil momento de su vida y sin la cual hoy no podría seguir. “Si me quitaran la posibilidad de ir todos los días a misa sería horrible”. En la iglesia del Inmaculado Corazón de María de la calle Ferraz me sentí afortunada por muchas cosas. Por ser cristiana y por poder compartir mi fe con Eduardo, que misal en mano seguía absorto la Eucaristía. “Siempre que llego a un lugar nuevo me informo de cuál es el templo más cercano y de los horarios de sus misas. Le prometí al Señor que no fallaría ni un día”.
Hoy, Eduardo sólo trabaja en aquellos proyectos que no ofenden a su familia, a su religión, a su propio cuerpo en el que Dios también habita. “No puedo cambiar el mundo, pero sí mi mundo. Si así puedo salpicar un poco y cambiar a uno o a dos, habrá merecido la pena. Si no estás dispuesto a morir por una causa más grande que tú la vida es muy aburrida”.
Rectifico, pues: ¡Hay que estar muy ciego para obviar su increíble belleza interior!

4 comentarios:

  1. Hola Diego, eres un crack. Sigo tu blog con fidelidad. Saludos a la familia.

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  2. pues yo no me la pierdo con Carmen. Grande, grande, el artículo

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  3. La película, impresionante. Más publicidad, por favor.

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