domingo, 21 de diciembre de 2008

Un cuento de Navidad:"Yo marqué el 12-1"

Ya está aquí la Navidad. Parecía tan lejana, ¿verdad? y ya está aquí. ¡Qué ilusión!
El caso es que ha sido un fin de semana previo bastante entretenido. El sábado pude disfrutar de una visita a un sitio en El Escorial del que hablaré más adelante. Gente que se deja la vida cuidando ancianos por amor a Jesucristo. No estuvo mal. Fuego reposado.
Intenté compensar mi ausencia a María y Covadonga y nos fuimos a dar una vuelta. La primera visita fue al Media Mark. La tarde anterior habíamos comprado un disco duro grabador para poder almacenar esas películas que pone el Plus y que no podemos ver. Ese era el principal objetivo ya que, como sabéis, soy de las poquísimas personas que no se baja cosas de Internet porque creo que es ilegal y, lo que es más importante, inmoral.
Bueno, el caso es que la devolución se complicó un poco. No querían devolverme el dinero porque decían que el aparato tenía un rayón -realmente era un mínimo arañazo que, sinceramente, creo que ya venía-. Desplegué todos mis encantos y mi saber moverme en estos asuntos y conseguí que me devolviesen el dinero. Cuando nos deshicimos del aparato, María y yo coincidimos en que era lo mejor que podíamos hacer. Al final, la televisión -y todas sus variantes- son esos pequeños instrumentos de los que se sirve el diablo para evitar que las parejas hablen, se cuenten cosas y se conozcan cada día un poquito más. Creo que hemos acertado. El siguiente paso es deshacerme del Plus y después tirar la tele a la basura.
Degustamos unos magnificos pintxos en un restaurante llamado El Discípulo en Majadahonda. Francamente bien.
Aprovechamos la buena temperatura de ayer para pasear por Las Rozas Village. Miramos poco pero nos comimos unos helados buenísimos de los que también disfrutó Covadonga.
Terminamos la tarde con una vuelta por urbanizaciones cercanas a la búsqueda de la que va a ser nuestra próxima casa. Los gemelos nos van a obligar a mudarnos. Así que, si sabéis de algo...y si conocéis a alguien que quiera un piso en Las Rozas, 70m/2, 30 m/2 de terraza, plaza de garaje, piscina...vendemos el nuestro.
La guinda fue la Misa en Mapfre. Me recuerda a cuando íbamos, los 5 de enero, allí a Misa para después ir a la Cabalgata y a esperar a los Reyes.
Habíamos salido de casa a las 13.30 y no volvimos hasta las 19.00 estábamos algo cansados...y Covadonga también. Así que disfrutamos con el Real Madrid-Valencia y con El caballero oscuro -buenísima última entrega de Batman-.
Hoy, domingo, he 'celebrado' uno de los recuerdos que mejor conservo de mi infancia: el España-Malta. Fue un día de gloria para la Selección. Veníamos de un fiasco en el Mundial de España'82 y necesitábamos una revolución. Por distintas circunstancias, teníamos que ganar a Malta por once goles de diferencia para poder acudir a la Eurocopa de Francia. La empresa parecía imposible. Reconozco que en el Colegio era de los pocos que decía que lo íbamos a conseguir. Ya estábamos a punto de vacaciones por lo que el ambiente era relajado. Llegué a casa y preguntaba cada poco tiempo cuánto faltaba para el partido (era a las 20.15).
Lo vimos todos juntos en el cuarto del fondo del pasillo a la derecha de la maravillosa casa de Las Huertas. La primera parte fue un desastre. El 3-1 del descanso no invitaba al optimismo. En el intermedio, nuestro vecino, Félix, vino a saludarnos y comentar un poco. Él disfrutaba viendo cómo nos gustaba el fútbol. "Esto es imposible", dijo Félix. (Le recuerdo ahora de pie junto a la televisión). Yo, un renacuajo de ocho años salté en defensa de los nuestros. "Sí se puede", casi grité. "Borja, si hacen falta nueve goles", dijo Félix. Entonces dije una frase que le había oído a mi padre aunque sonó a alarde de cálculo mental: "Hay que marcar un gol cada cinco minutos". Así dicho, la empresa era factible. "Si lo conseguimos, vengo al final con una botella de champán". "Ponla a enfriar", le hubiese dicho si Aaron Sorkin hubiese escrito el guión.
Había que buscar ayuda. Me fui al cuarto de mis hermanas donde ya lucía el Belén. Me puse de rodillas en una silla. Tengo fresca la imagen de mis ojos sobresaliendo un poco sobre el relieve. El Niño en el pesebre. "Jesús, ayúdanos a ganar. Dicen que es imposible pero yo creo que lo podemos conseguir". Fueron pocas palabras seguidas de un Avemaría. No hacía falta más. Él sabía las necesidades que apremiaban.
Luego llegó la segunda parte. Un chorreo de goles marcados a rachas que terminaron con la clasificación de España y el mítico "sí, sí, sí España va a París".
Sonó el timbre. Abrió mi madre. Alguien recorrió el pasillo más rápido que mi hermano Íñigo cuando hacíamos los 10 metros lisos. Félix apareció en el cuarto con una botella de champán. "¡¡¡Es-pa-ña, Es-pa-ña!!", gritaba desaforado el bueno de Félix. "Borja, lo habías dicho...lo habías dicho", decía. "Pues claro. ¿Cómo no lo íbamos a conseguir?", respondía yo. Los mayores disfrutaron del champán frío y yo, sonriendo, asomé la cabeza frente al Belén. "Gracias...ya hablaremos del Madrid", le dije al Niño.
Al día siguiente iba con la cabeza alta en la ruta del Colegio. Llegué a clase. Un enorme "12-1" ocupaba casi toda la pizarra. Todos gritaban y cantaban "Es-pa-ña" al ritmo marcado por el profesor. Eran muchos los que se subían al carro de 'La Roja'. Pero daba igual. Yo ponía cara de 'hombre' duro y, cuando me felicitaban, decía que no había nada hecho, que lo importante era la Eurocopa. Al final quedamos subcampeones...pero eso es otra historia.
He celebrado tan significativa fecha volviendo a los terrenos de juego después de cinco meses. Me gusta demasiado el fútbol...el de verdad.
PD: hoy cerraré un delicioso fin de semana escuchando Los últimos de Flipinas, en Radio Intereconomía. os lo recomiendo. De 22.00 a 23.55

5 comentarios:

  1. por cuanto pones a la venta el piso?

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  2. HOla Borja. A qué hora es la Misa del 5 de enero en Mapfre? Me gustaría encontrar una MIsa de víspera que no fuera muy tarde, porque luego, y siguiendo la tradición de los últimos años organizo un roscón con hermanos y sobrinos ese día....Feliz Navidad a todos. MARU

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  3. Ey, crack, luego te llamo y te cuento. Maru, la Misa en Mapfre es a las 18.00. Llama si quieres para confirmarlo.

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  4. Creo que ese partido es el más importante de una generación. Fue un hecho mítico, histórico, del que se siguió hablando durante años. Yo tenía 6 años, y lo recuerdo perfectamente. Lo vimos todos en mi casa, los nueve. Ahora lo recuerdo con más ilusión incluso que la Eurocopa pasada, debe ser por la nostalgia añadida. La cosa es que es uno de los tres momento televisivos que marcaron a mi promoción de Tajamar: Tejero y todo el mundo al suelo, el 12-1 a Malta, y aquella Nochevieja que duró hasta septiembre gracias a Sabrina y al realizador de TVE.
    PD: Yo recé sin parar aquella noche de Eindhoven. La Séptima llegó años más tarde, y la Octava y la Novena, lo que demuestra que las oraciones siempre son escuchadas, y con creces.

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  5. Retroactivamente, hoy voy con Malta. Y tira la tele ya. Galto.

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