lunes, 8 de junio de 2009

Una nueva inquilina

Lo siento, lo siento, lo siento... He estado más desconectado que un sonajero. Han sido días de mucho ajetreo, tensión, estrés, cansancio, pena, alegría, ilusión pero...¡ya estamos en la casa nueva!
¡Es fantástica! Todo ha quedado bastante ordenadito aunque faltan algunos flecos por cerrar debido a lo manazas -que no manitas- que soy.
La mudanza ha sido toda una aventura en la que hubiésemos fracasado si no hubiésemos tenido un líder que nos guiase. En este caso ha sido María. Encomiable y arrollador su ejemplo de tesón y capacidad de gestión. Y todo con dos niñas en la tripa y otra danzando en plan terremoto.
Pero ya estamos en casa.
Fue duro ver cómo, en apenas tres horas, metían toda tu vida en cajas. Pero lo peor fue llegar a casa y verte rodeado de cartón por todos lados. Gracias a Dios hemos tenido mucha ayuda: desde nuestros padres a hermanos, pasando por 'canguros' improvisados hasta llegar al papel fundamental de Juanmamel montando la cajonera que nos solucionó los problemas de espacio en nuestra habitación.
Ahora la casa se queda grande para los pocos muebles que teníamos -circunstancia que no apena ni por el forro a María-. Habrá que rellenar.
Durante la mudanza, ha habido muchos tiempos muertos. Horas que, mientras los profesionales embalaban, daban para agradecer al Señor tantas y tantas cosas que hemos vivido y tantos regalos que nos está haciendo.
Hoy nos ponen el jardín -superará con creces a la terraza-, mañana pintamos la antigua casa -¡ya la hemos alquilado!-, y esperamos poder inaugurar, con nuestros amigos, la nueva 'madriguera' a lo largo del puente.
Gracias por vuestros ánimos.
PD: Querida Verónica, perdona por haber tardado tanto en contestar. La noticia de tu enfermedad me ha golpeado dejándome casi ko y luego me he repuesto al comprobar la alegría con la que la llevas. Ya estás en el top 3 de intenciones por las que rezar. Rezaré para que te cures porque, aunque acepto y adoro la voluntad de Dios, en algún sitio leí una vez algo así como 'Pedid y se os dará'. Un beso muy fuerte de María, de Covadonga y mío. Ánimo a todos los habituales del blog que se 'marquen' un rezo por Verónica.

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