jueves, 30 de julio de 2009

El milagro de cada día

Creo en los milagros...como ya he dicho en otras ocasiones. Hay milagros todos los días. Milagros que pasan inadvertidos o que son tan evidentes que los achacamos a la suerte -ya se sabe que hablar de Dios está mal visto-.
Ayer ví un milagro. Y lo ví casi en directo porque las niñas estuvieron guerreas toda la noche y me 'tragué' minuto a minuto la información sobre el atentado de ETA en Burgos contra una casa cuartel de la Guardia Civil. Después de comprobar cómo quedo el edificio y teniendo en cuenta que había más de cien personas en el mismo, parece imposible que 'sólo' hubiese heridos leves. A mí me parece un milagro.
Además, todo los expertos coinciden en que era la forma con la que ETA quería celebrar su 50 aniversario. Hoy, día de san Ignacio de Loyola, nacía la banda terrorista. Estoy convencido que ayer, el gran santo español, intercedió ante Dios nuestro Señor para que no hubiese éxito en el intento de la banda de asociar una masacre al nombre de Iñigo.
Estoy convencido. Fue un milagro. Y seguro que santa Marta echó una manilla.

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