viernes, 24 de julio de 2009

El semáforo

Hoy he bajado al trabajo en autobús. Al llegar a Moncloa, quería cruzar Princesa para ir al '16'. Esperando a que se pusiese verde para los peatones...¡me he quedado traspuesto! No puedo decir que estuviese dormido porque veía y era consciente de lo que pasaba. Pero he entrado como en un estado de letargo como un paso por detrás de la realidad. No se trataba de una aparición, ni una visión, ni un éxtasis, ni tan siquiera un descanso en el espíritu. Simple y llanamente es que me he quedado dormido.
La noche de hoy ha sido torera. Inexplicablemente, cuando una jornada ha ido bien y las niñas 'cumplen' con sus cometidos, llega la noche y algo se trastoca. Se atraviea un gas o se echan de menos los brazos de papá y las niñas lloran. Es verdad que no lo hacen a la vez pero, al ser gemelas, las probabilidades de que haya jarana crecen un 100%.
Las noches así son difíciles, algo desesperantes. Los minutos caen como losas mientras Macarena sigue refunfuñando. Cuando se duerme, entonces Lucía demuestra que ella también es digna hermana de Covadonga y desempolva sus pulmones para deleite de sus padres y desesperación de más de un vecino.
Lo peor de las noches de insomnio es cuando Covadonga toca diana por la mañana. En ese momento sabes que comienza un 'túnel' del que no vamos a salir hasta la noche...y a lo peor ni eso.
Es cierto que, desde que nacieron las niñas hace un mes, he visto como el tiempo se ha convertido en un lujo del que casi no puedo disponer. No es una queja, es un hecho. Las niñas -las cuatro- absorben energía, requieren toda la atención, necesitan cuidados, no tienen horarios fijos, campan a sus anchas por la barra libre de biberones. Ejercen la anarquía y te demuestran que ellas son las que mandan. Y eso te hace no llegar a todo. Los mails de enhorabuena sin responder se acumulan en el correo, las gestiones de la casa parpadean en la lista de cosas por hacer, las ideas para un post en el blog se quedan escondidas en la tercera calle de la memoria, los planes con amigos se reducen hasta casi desaparecer...
No es una queja porque la mirada de Lucía -¡el nombre le viene como anillo al dedo!- compensa los desasosiegos, un baile de Covadonga difumina los problemas, un 'careto' de Macarena endulza las vigilias y la sonrisa de María...bueno, la sonrisa de María...
Seguro que, dentro de poco, las gemelas cogerán un ritmo más asequible y eso nos permitirá encarrilar la atención necesaria a esas cosas tan importantes que sustentan nuestra felicidad. Podremos invitar a los amigos a casa, atenderé a los bloggeros, contestaré los mails, leeré los libros, organizaré el Equipo, iré a visitar a los parientes... A todos, perdón por las desatenciones.
PD: Verónica, Caná se ha convertido casi en una utopía para nosotros. Ir a Misa se ha transformado casi en un reality de la tele. Gracias por hacerme llegar el link a tu nueva página. Aquí podéis verla y la pongo en mis favoritos.
PD2: Muchísimas gracias a todos por vuestras felicitaciones, enhorabuenas, piropos para las niñas y demás. De verdad, muchas gracias.

1 comentario:

  1. Borja, por Dios no seas cumplido con nada ni con nadie. Lo primero es tu mujer y tus hijas. Me imagino que serán unos dias duros y todo pasará. Mientras no puedo desearos ms que la mala racha pase, las vacaciones lleguen pronto y en la medida de lo posible tireis de padres, hermanos y dmás. TOdo el mundo os entiende y apoya. Un beso muy grande a toda la familia.
    Patty

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