martes, 7 de julio de 2009

La astilla

El domingo 21 de junio, apurábamos una conversación en el sofá de casa. Una semana después estaba prevista la cesárea que nos traería a nuestras enanas al mundo. Quedaban muchos flecos por ultimar -carrito, montar las cunas, organizar su cuarto...- pero una semana era tiempo más que suficiente para cerrar todos los asuntos pendientes. Entre chascarrillos y bromas fue pasando el tiempo.
Unos días antes, montando unas maderas en el jardín, me había clavado una astilla en la planta del pie. Entre lo quejica que soy -como buen especimen varón- y lo molesta que puede llegar a ser una astilla en el punto del pie donde se apoya todo el peso -en este caso, un peso considerable-, la astilla llevaba un tiempo martirizándome. María, en una labor de cuasi neurocirugía, me sacó la astilla. Nos fuimos a dormir.
Pasaban quince minutos de las dos de la madrugada cuando María me despertó. Llevaba varias horas aguantando estoicamente las contracciones pensando que, como al día siguiente íbamos al médico, ya nos dirían si estaba de parto o no.
Con el sueño que tenía, no fui consciente del momento. Sólo soñaba con que María dejase de tener las contracciones...pero no fue así.
Dos 'latigazos' no daban lugar a dudas de que no se podía esperar más. "Borja, prepara la maleta". Me dí cuenta de que no estaba preparado para una situación así cuando huice tres veces el mismo trayecto entre el cuarto de las niñas y nuestra habitación. Al final respiré hondo y enfrié la mente. Hice lo que cualquiera hubiese hecho en mi situación: volqué un cajón dentro de una maleta. Que fuese lo que Dios quisiese.
El segundo problema estaba se nos ponía justo en la cara: ¿Qué hacer con Covadonga? Al final, entre una cuñada y mi hermana conseguimos solventarlo.
María y yo salimos volando por la Carretera de La Coruña. Cuando nos acercábamos a El Plantío, seis o siete coches y furgonetas de Policía cerraban el camino con un control antiterrorista. Como en las películas de Alfredo Landa -¡crack!- saqué una toalla por la ventana, empecé a tocar el claxon y nos dejaron pasar.
Llegamos bien al hospital. Bueno, la pobre María aguantaba como podía los dolores anteriores al parto.
No voy a dar detalles del interior del quirófano pero María merece un monumento.
Sí puedo contar lo que pasó fuera. No me dejaron entrar en el quirófano así que esperé pacientemente. Sabiendo que iba para largo, subí a la tercera planta. Entré en la capilla. Todo oscuro. Sólo una lucecita roja junta al Sagrario te dejaba intuir los ojos del Señor partido de risa con las vivencias que estábamos pasando y encantado con la visita a esas horas. He de reconocer que me emocioné...mucho. Allí estaba Él sirviendo de almohada en la que reclinar la cabeza en un momento en el que mil preguntas, dudas y pequeños agobios se cocían el mis pensamientos. Allí estuve un rato. Dí muchas gracias, y más gracias, y agradecí y agradecí y agradecí.
Pasado un rato me instalé en la sala de espera. El calor de esa noche era sofocante y el aire acondicionado de la sala de espera estaba a una temperatura mágica. Allí me senté. Empecé a desgranar las cuentas del HR pero un sueño brutal me hizo quedarme 'cuajado'. Entre cabezada y cabezada escuché algún llanto de bebé -'Parece que está yendo bien', pensé-. Al poco, pude entrar a la zona de neonatología a ver a las 'pequeñas'. Eran dos ratillas divertidas. Me daba pena verlas en la incubadora sin poder tocarlas. Pero sabía que allí estaban bien acompañadas por sus ángeles de la guarda.
Luego vino una semana de hospital, los viajes para darles de comer, la llegada a casa, las chicas que vienen y se van, la vuelta al trabajo, las noches sin dormir, las noches durmiendo poco y las noches sin apenas pegar ojo...
Y ahora estamos aquí. Muy felices.
Ya me dí cuenta cuando me saqué la astilla que el dolor no había hecho más que empezar -je, je, je-.
PD: Hasta en siete ocasiones me he conectado para terminar este post. Es prácticamente imposible.
PD2: Esta es la foto para el carnet de Familia Numerosa. Lucía en mi brazo. Macarena en el de María.

3 comentarios:

  1. Me ha encantado.Impresionante, sin palabras!

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  2. Borja sois unos campeones y el de arriba os tiene preparados una cantidad de cosas buenas en vuestras vidas. Animo que sois ejemplo para muchos. Un beso a los cuatro y especialmente a covadonga la princesita destronada.
    Cuidaos mucho

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  3. Felicitaciones por las niñas. Me ha gustado mucho la foto. Covadonga se parece mucho a su mamá.
    Que sigais bien.
    Cecilia I.

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