domingo, 27 de septiembre de 2009

Un granuja

La Misa de 11.30 en Las Rozas está especialmente dedicada a los niños. Se explican las cosas de forma más sencilla -mejor también para los mayores-, hay canciones de las 'clásicas', etc. Para hacer las peticiones, salen los chavales que quieren pedir por algo, se ponene en fila y esperan su turno para ponerse ante el micrófono. Muchos llegan con la petición memorizada desde casa, otros le han preguntado a su madre algo por lo que pedir para tener sus tres segundos de fama, otros se quedan en blanco tratando de recordar la petición que llevan pergeñando desde que se han subido en el coche...
El otro día la fila fue más larga de lo habitual. Algunos repitieron peticiones que ya se habían presentado. El Papa, los enfermos, los pobres, la paz, los hermanos, los abuelos...la verdad es que mola porque no se dejan nada en el tintero.
Y llegó el último de la fila. Tendría unos seisa años, cara de granuja y mirada iluminada. Mientras los otros presentaban sus peticiones él había estado algo distraido, enredando con otros chavales. Se le veía gamberro pero sin maldad. Cuando le llegó su turno se quedó una décima de segundo en blanco, se rascó la cabeza con alegría mientras guñiaba un ojo y trataba de recordar. "Poooor....pooooor...¡las almas del Purgatorio!".
Hace muchos años me enseñaron la importancia de pedir por las almas del Purgatorio. Almas que están purificándose antes del abrazo definitivo con el Señor. Muchas de ellas no tienen nadie que rece por ellas y se les hace eterna -y no es un chiste- la espera. El caso es que, para rezar mejor por ellas, me convencí que, mientras rezo una oración por las almas del Purgatorio, es como si la Virgen María abriese las barras de un telesilla -de cuatro filas- y, mientras rezo, las barras están abiertas y van saliendo las almas. Mientras yo tenga 'distraída' a la Virgen diciéndole cosas bonitas, Ella hará la vista gorda ante la 'salida' de almas hacia el Cielo.
El caso es que, cuando el chaval hizo su petición, me imaginé a la Virgen desternillada de risa ante la cara de granuja del niño. Y, mientras tanto, cientos de almas aprovechándose de la sonrisa de su Madre para salir disparados.
La oración de los niños vale más. Eso sin duda. Por eso me gusta cuando me quedo con Covadonga y le digo yo la lista de peticiones. "¿Vas a pedirle a la Virgen por tal y cual, y por éste y el otro...?". Y ella me mira muy concentrada, embelesada por la voz grave de su padre. Dice que sí a todo lo que le pregunto. Y cuando termina la 'lista', le suelta un besazo a la Virgen y a "Zezús".
Debe ser eso lo de ser como niños...
La sonrisa pilla de aquel chaval abanderó una oración que sacó a muchas almas del Purgatorio. Estoy seguro.

1 comentario:

  1. Estoy segura de ello.
    Aprovecho para decir que en cierto lugar de la Iglesia hay familias que van a adorar al Santísimo con sus hijos. Los peques se sientan delante, lo más cerquita del altar y con espontaneidad, (o tal vez con la obediciencia al susurro o grito del Espíritu en sus corazones) se levantan, se acercan a la custodia , LE miran y le dicen "jesus, te amo" y luego se sientan tan ttranquilos en su "zona " y los padres también dicen esto en voz alta, al ritmo de los niños o los niños al de los padres. UNa adoración que no es sólo con canciones infantiles sino con "gritos" de oración y un tú a Tú tan cercano, tan personal, tan familiar...que me parece una pasada. Asi que, además de rezar con los niños en casa, en la Iglesia ¿qué tal adorar con ellos al Santísimo?...muchos de los más pequeños...VEN literalmente, porque miran con otros ojos y porque estan acostumbrados a recibir toneladas de amor en casa y les resulta familiar las que se desbordan del Santísimo....asi que, simplemente ¡¡adoremos con los niños!!incluso si están todavia en la pancita de mamá.

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