martes, 27 de octubre de 2009

En Garabandal

Hace unos días hemos podido repetir una escapada a ese lugar que califiqué una vez como el Cielo en la Tierra y que es la zona que comprende la frontera entre Asturias y Cantabria. Esta vez nos faltaba Rulos y Valvanera y por eso el viaje no fue completo. Han sido días de descanso. Golf, montaña, buena comida, descanso, paz, tranquilidad, amigos, hijas, paz, y más paz y más paz. Pablo y yo habíamos jugado el viernes al golf por lo que María y Alicia se dieron el gustazo de irse a un Spa el sábado. Como teníamos la mañana del sábado libre, nos fuimos Pablo y yo con Covadonga a San Sebastián de Garabandal. Se trata de una aldea cántabra donde se apareció la Virge María en los años 60. Las apariciones no están reconocidas. Por lo que he podido estudiar el asunto, y como el tema de las apariciones no son dogmas de fe, mi opinión es que la Virgen estuvo allí y no le hicimos ni caso.
El mensaje que transmitió Nuestra Madre a las niñas fue prácticamente igual al que nos transmite desde hace más de un cuarto de siglo desde Medjugorje. Sé que a algunos esto le sonará a 'frikada' total pero es lo que pienso.
A Garabandal fuimos haciendo una romería y disfrutamos mucho. Estuvimos en Los Pinos. Ahí donde se ve la imagen de la Virgen es donde los niños la veían. El lugar es un remanso de paz porque, aunque vienen muchos grupos de extranjeros más fervorosos que los españolitos, se puede rezar sin distracción, poniendo a los pies de Nuestra Madre ese saco de peticiones que llevo encima. Mis mujercitas, la familia, los amigos, más amigos, otros amigos, el Papa, los sacerdotes -especialmente en este año sacerdotal-, mis defectos, más defectos, los del blog, otros defectos, el presidente del Gobierno, Aído, mis monjas, otro grupo de amigos, los bebés que tienen que venir para muchos, la Iglesia, un poquito el Madrid,...
Vale la pena.
Y como no sólo hay que cultivar el espíritu sino que también hay que cultivar el cuerpo después nos fuimos hasta un restaurante en medio de la nada donde comimos como señores, ya acompañados por nuestras esposas. Las copas de después en la 'terraza' del mesón -más bien en mitad de la carretera- fueron una delicia. Allí estuvimos acompañados por Isidoro quien nos contó anécdotas y recuerdos de aquellos valles.
Cerramos la excursión en un espectacular mirador en el desfiladero de La Hermida donde uno se siente pequeñito, minúsculo, ante la magnificencia y Belleza de Dios y su obra (los Picos de Europa, María, las flores...)
PD: Hola, Verónica. ¡Qué alegría saber que estás bien! Un beso de mis niñas.
PD2: Al que van a operar...¡ánimo!

2 comentarios:

  1. ay ay ay ay....que me dan ganas de seguir vuestros pasos... me ha gustado mucho el itinerario de vuestro viaje. Gracias. Un saludo y mi oración :)

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  2. Muchas gracias. Habéis visto la luz que sale justo donde está la Virgen? En la primera foto; donde estás agachado.
    Verónica

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