jueves, 3 de diciembre de 2009

La Novena de la Inmaculada

Me encanta la Novena de la Inmaculada. Desde hace muchos muchos años me inculcaron el cariño a la Virgen y, especialmente, en estos nueve días. La verdad es que, incluso en los momentos más rebeldes, siempre he tenido un ojo puesto en Mi Madre y eso ayuda mucho a no perder de vista el camino aunque uno dé un rodeo.
En los últimos años, los días de la Novena han sido testigos de excepción de momentos importantes en nuestras vidas. El pasado 30 de noviembre, san Andrés, hizo cinco años que perdimos un bebé. Con apenas diez semanas de gestación sentía a ese cabroncete tan hijo mío como a las tres princesas que ahora ocupan mi corazón. Le llamo cabroncete porque el muy cabroncete se saltó todo el Valle de Lágrimas para llegar a la vida eterna bañado en el Bautismo de deseo que, desde el minuto 1, pedimos para él sus padres. A él le rezo y le pido muchas cosas y es una causa más para luchar por llegar al Cielo.
Hoy, san Francisco Javier, es el aniversario de un montón de cosas que pasaron en mi vida, todas envueltas en el manto maravilloso de la Novena. Hoy hace once años que le pedí a la Virgen...bueno, mejor no lo cuento. Sólo quiero recordar en éste día a Duffrein, Bala Plateada, mi muy querida María, Paloma y Victory.
3 de diciembre: el día que cambié una maratoniana por la felicidad.

1 comentario:

  1. ¡Cuenta que es!porq creo q está relacionado con tu mujer...

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