miércoles, 2 de diciembre de 2009

Se me cae la cara de vergüenza

Muchas veces se me cae la cara de vergüenza. Por muchos motivos y circunstancias.
Por ejemplo, cuando pasan muchos días y sigo viendo la misma entrada en el blog. Los mismos ojos mirándome y pidiéndome, por favor, que actualice esta bitácora.
Se me cae la cara de vergüenza cuando viene un amigo de la infancia y una prima lejana en los kilómetros pero cercana en el cariño y te confían la responsabilidad de ser el padrino de su primer hijo. Y, para más inri, te das cuenta que es una decisión meditada, consensuada y valorada. Y te dicen cosas que entran por el oído y se hacen una tienda en el corazón y afloran los recuerdos y explota la morriña por una infancia que no volverá pero que fue el cimiento construido por cientos de voluntades en el que se apoya con firmeza la etapa adulta.
Se me cae la cara de vergüenza cuando alguien escribe en el blog y da las gracias por cosas que le llenan de alegría el corazón a Covadonga.
Se me cae la cara de vergüenza cuando la vida -vamos, Dios y sus compinches- te van poniendo facilidades en el camino y no respondes como la ocasión merece.
Se me cae la cara de vergüenza cuando pasan los días y no atiendo a mis hermanos y amigos como ellos hacen conmigo.
Pufff...se me cae la cara de vergüenza en tantas ocasiones.
Pero saco un punto muy positivo: al menos se me cae la cara de vergüenza. Saber lo que uno hace mal es el primer paso para hacer las cosas bien.

2 comentarios:

  1. A veces pareces más sensible en el blog que cara a cara. Creo que se te conoce por aquí mejor que cara a cara.............

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  2. Importante reflexión. Es verdad que, a veces, las cosas más trascendentes se llevan en el corazón y nadie te las pregunta. La vida se llena de momentos chorras y conversaciones vanas que desengrasan la complejidad de cada día. Pero, siento discrepar. Soy el mismo en todos los ámbitos. Lo que pasa es que fuera, cuando hablo así, soy un friki. Sin embargo, en este rinconcito de ciberintimidad uno divaga, habla, escribe, escucha y siente sin el ruido del día a día exterior.
    Pero gracias por el apunte. Es posible...

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