viernes, 8 de enero de 2010

Anécdotas de Navidad

Los tiempos largos de relax, vacaciones y esparcimiento generan muchas anécdotas y situaciones que endulzan cada día de una vida que es maravillosa.
Covadonga ha disfrutado estos días de tres experiencias que le han apasionado. Una fue el trayecto en tren de cercanías hasta el Hipercor de Pozuelo. Es una loca del tren y, poder subirse en uno, le dio la vida. Es verdad que ya habíamos ido en tren a las Manifestación por la Vida pero esta vez fue un viaje menos ajetreado. Fue genial. Ya en el Hipercor, no tenía la clásica moneda para el carro -vehículo e paseo preferido por Covadonga-. Las cajeras no querían cambiarme una moneda de 2 euros y me remitían a la sección de Consigna donde una larga fila esperaba pacientemente a cambiar los regalos que les había traído el Niño Jesús. Al final, una señora que estaba comprando, al ver mi apuro, buscó cambio en su monedero. Como no tenía, me 'invitó' a los 50 céntimos. Todo un detallazo.
La segunda experiencia -maravillosa para ella y caótica para sus padres- fue subir en un avión. Durante la semana anterior habíamos acrecentado su agitación e ilusión y creo que la experiencia fue más ilusionante de lo que ella se podía imaginar. Lo malo fue que Ryanair nos perdió una maleta -llena de biberones y ropa de las gemelas- y nos trató de forma casi desagradable. Por ejemplo, cuando subes al avión puedes llegar hasta la misma puerta del aeroplano con el carrito de las niñas. Pero al salir...¡tienes que ir hasta la cinta de equipajes!. Dantesca la escena con las gemelas en brazos, Covadonga 'desatada', los abrigos, alguna bolsa de mano y los pasillos del aeropuerto. Francamente desagradable.
La tercera experiencia fue el paseo en bicicleta por la costa mallorquina y la subida hasta la catedral. Fue tan chulo que creo que los Reyes Majos, con efecto retroctivo, van a traer una bici de esas con silla detrás.

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