viernes, 8 de enero de 2010

Balance de heridos

Covadonga ha disfrutado tanto de la Navidad que nos estamos planteando seriamente mantener el Nacimiento puesto todo el año. Eso sí, esta mañana he pasado revista de la situación de las figuras y más que una escena entrañable me he quedado con la imagen de una lucha sin cuartel.
A san José le falta una mano -desde que lo sacamos de la caja-, el Niño Jesús ha sido el más dañado con el brazo izquierdo roto -eso fue culpa mía, diez minutos antes de que empezásemos a celebrar la Nochebuena- y con la cabeza rota, un pastor también ha sido decapitado, hemos tenido bajas considerables en el rebaño de ovejas y los Reyes Majos deben de estar con ganas de vomitar de todo el ajetreo que les ha metido Covadonga.
Me ha impresionado el cariño que ha cogido Covadonga al Niño, su Madre, san José y todos los demás. Al Niño lo trae loco. Un día pasó una cosa divertida. María ha comprado a las gemelas dos mantas de colores para ponerlas en el suelo. Además, compró los clásicos 'gimnasios' que sirven para que un bebé, desde el suelo, juegue con juguetes que cuelgan de cuerdas. Un día escuché a Covadonga que estaba diciendo cosas. Me acerqué sin que me viese y observé cómo tumbaba al Niño Jesús- minúsculo- en una de las mantas y le acercaba el 'gimnasio' para que jugase. Tuve que ir a por la fregona para limpiar toda la baba que se me había caído.
El Nacimiento estuvo sin Niño Jesús hasta Nochebuena. Covadonga obervaba el Portal, se acercaba a mí y decía: "No nazío, Zezús". El 24 por la Nochebuena metí a toda la familia en una habitación -mis padres, algunos hermanos, Covadonga y un cuñado- y todos dimos un beso al Pesebre para que fuese lo primero que se encontrase el Niño al nacer. Después salimos al salón. Todo apagado. Sólo las luces tenues del árbol y una vela sobre el portal nos decían que ya había nacido Jesús. La alegría de Covadonga fue enorme. Rezamos un poco, cantamos villancicos y todos le dimos un beso al Niño. Y Covadonga se puso como loca. Además, descubrió que el Niño había traído unos regalos y la alegría, como es lógico, se incrementó.
Fue una Noche maravillosa y Covadonga nos ayudó a vivirla mucho mejor..como niños. María, como siempre, volvió a ser la mejor anfitriona.

3 comentarios:

  1. Jajajaja, del belén de porcelana que teníamos en mi casa cuando era pequeño, Melchor, fue "operado" tantas veces con superglú, que al final los minúsculos cachos, no valía la pena recomponerlos.

    En fin, gran familia unida se os ve.

    Me alegro. Un abrazo

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  2. Me alegro que haya ido tan bien la Navidad. Feliz año con algo de retraso.

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  3. He gastado todo el 'Loctite'. El Niño tiene más partes que la antigua Unión Soviética.
    Gema, no te puedes imaginar cómo me alegro al ver tu mensaje. Algún día te contaré. De momento, Feliz Año!!

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