miércoles, 13 de enero de 2010

Joe McNally y JP2

Joe McNally está considerado uno de lo mejores fotógrafos del mundo. Ahora que María está metida en ese mundillo, ha llegado a mis manos un libro de McNally -Fotografía extraordinaria, editorial Anaya- explicando alguna de sus mejores fotos, ayudando a jugar con la luz y a tener la actitud que debe tener un buen fotógrafo. El libro tiene 270 páginas. En un vistazo rápido ha dado la casualidad -¡a claro, qué casualidad!- de encontrar este capítulo que copio literal. Me hace gracia, en su blog Joe se refiere a Juan Pablo II como JP2.
Gracias, Joe.
PD: las dos fotos son suyas. Me encanta la de la monja.

"Todo depende de la actitud"
El primer viaje del Papa a Polonia fue duro. El Gobierno aún era comunista, el sindicato Solidaridad estaba subiendo y la visita de Juan Pablo era combustible para ese fuego. El gobierno presionó mucho a la prensa.
Por ejemplo, hacían casi imposible fotografiar al Papa, dejándonos muy lejos de donde era la misa e instalando plataformas para nosotros tan lejos del altar que parecía que estábamos fotografiando un lanzamiento espacial.
Esto duró dos semanas, un maltrato constante. Yo estaba en una misa en el campo y tenía todos los accesorios que me había traído colocados en la cámara que eran un objetivo de 400 mm con un convertidor TC 1.4, un duplicador sobre él, a través de todo esto el Papa seguía teniendo el tamaño de un guisante. Para empeorar aún más las cosas, había una fuerte tormenta.
Para mayor desgracias, yo estaba allí trabajando para Newsweek, lo que significaba que no estaba conectado. Time tenía la pista interior, porque ellos tenían en Roma un fotógrafo en nómina. Entre sus principales virtudes no estaba la fotografía. Eso sí, sabía cómo trabajar en el Vaticano. Tenía todo el lugar conectado.
Allí estaba yo sin ninguna fotografía que hacer, así que recorrí el altar -con la cámara desde lejos- simplemente por ver las sonrisas, haciendo lo que podía. Y allí, a no más de 15 metros del Papa, estaba el fotógrafo de Time. Lo que me indignaba no era lo cerca que estaba, sino el hecho de que a su lado había un cardenal tapándole con un paraguas mientras él hacía las fotografías.
Me puse de humor de perros. Me di cuenta de que tenía pegado a mí a otro fotógrafo cuando las barandillas que utilizábamos para las cámaras empezaron a moverse. El tipo estaba fuera de sí, fotografiando como loco, y la plataforma entera temblaba. Me di la vuelta dispuesto a soltarle algo a alguien y, de pronto, me detuve.
Tenía como una Novosiberskoflex, o alguna cámara del Este con un objetivo que no alcanzaba ni la mitad de distancia que el mío. Era una cámara de un sólo disparo atada con un cordón disparador que había pegado al objetivo. No tenía mano derecha. Enfocaba con la mano izquierda, sujetaba la cámara con el muñón, y entonces apretaba el cable con la mano izquierda. Después daba la vuelta a la cámara y avanzaba el obturador con el muñón. La barandilla temblaba por todas estas maniobras.
Ese hombre trabajaba enfervorizado. Éste era su Papa, su momento, su país. Estaba haciendo fotografías que luego contaría a sus nietos. Yo estaba allí de pie, con una tienda de fotografía entera colgando del cuello, trabajando para una de las publicaciones internacionales más importantes, y me había permitido el lujo de dejar de trabajar malhumorado.
Me sentí avergonzado. Volví a coger la cámara".

2 comentarios:

  1. A mi también me ha gustado mucho la foto de la monja. Y al leer el post me he acordado de un libro con fotografías de JP2 que hizo National Geographic. No se si lo habrás visto, xo a mi me gusto mucho, se titula "Juan Pablo II, el guerrero de la paz"
    Saludos

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  2. Borja, espero que pasaras un día de cumple genial, de verdad, aprovechando la escapadita a Barcelona. Un beso muy fuerte. MARU

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