martes, 20 de abril de 2010

La arena

Si en una pregunta de Trivial hubiese tenido que contestar cuál es la ciudad de España con mejor temperatura habría contestado que El Puerto de Santa María. Sin embargo, después de visitar este fin de semana a familiares allí residentes he cambiado de opinión. Ha estado lloviendo -mejor dicho, diluviando- durante todos los días. Sólo una mañana la pude pasar en la playa. Eso sí, qué maravilla. Temperatura suave, el agua deliciosa, la arena perfecta, vacía, la brisa acompañando...y mis cuatro princesas. Una delicia.
Hemos tenido que estar con cien ojos para sacarle a Lucía la arena de la boca. Menos mal que Macarena no salía de la toalla. Covadonga disfrutó viendo barcos "de piratas" como los que le cuento cada noche en historias inventadas para intentar dormir.
Durante estos días también hemos podido palpar el dolor por los militares fallecidos en Haití y que eran de esta zona. Ha sido edificante sentir el dolor de los que les conocían. Además, me gustó ver como narraban los periódicos de allí el ambiente del barco donde servían. Celebraron una Misa y les despidieron con ese himno que pone la piel de gallina cada vez que lo escucho: "La muerte no es el final".
Es cierto que no hemos descansado mucho porque...bueno, porque con las niñas es casi imposible. Pero sí que hemos cambiado el chip.
Cuando volvía a Madrid me dí cuenta de las muchas muchas muchas gracias a Dios que tengo que dar por mis niñas, mi niña, mi trabajo, mi familia...cuántas veces se me olvida.
PD: Y el Papa en Malta. Ese sí que es un crack.

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