lunes, 14 de junio de 2010

El Mundial de otra forma

Hace cuatro años pude ver casi todos los partidos del Mundial de Alemania. El pasado sábado, cuatro años después, viví el Argentina-Nigeria más surrealista que podía imaginar. María tenía que hacer unas fotos de una boda y me tocó quedarme con las tres enanas. Me apetecía el partido pero no tenía mucha oportunidad de verlo con Covadonga, Lucía y Macarena.
Tiré recto. Coloqué un sillón tapando la salida del salón y la mesa de centro quedó pegada a la 'tele' para que las enanas no pudiesen tocar la pantalla -su nueva diversión-. Les monté una cabaña en el centro del salón que no tuvo mucho éxito. Así que me pasé el partido jugando al corro de la patata, al cucu-tras, cantando canciones y haciendo construcciones mientras echaba un vistazo de vez en cuando al partido.
La verdad es que las niñas alucinaban porque, de vez en cuando, me entraba la risa floja viendo la situación. Era más que cómico.
Dí gracias a Dios. Fútbol y mis hijas. Maravilloso.

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