jueves, 17 de junio de 2010

Traidores

Ayer vi el partido en Lisboa. Lo emitían por canal de pago y no era fácil encontrar un lugar para verlo. Nos habían organizado una pantalla gigante -pero que muy gigante- en el hall del hotel. Cuando llegué, comprobé que no tenía sonido -supongo que para no molestar al resto de clientes-. Estábamos unas 20 personas. Vi el percal y me despedí. No sabían con quién se la estaban jugando. A mí no me colocan un partido sin sonido -aunque los comentarios fuesen en portugués-. Me perdí unos minutos del partido pero encontre un magnífico lugar para verlo. Era un club privado de billar. Había que llamar a un telefonillo y dar una contraseña. El sitio era impresionante, como un club inglés -lo malo es que, además, era una peña barcelonista-. Allí seguí el encuentro junto con otros tres españoles, cuatro portugueses y seis suizos que entraron casi por equivocación.
Sufrí y disfruté con La Roja. Los chavales lo dieron todo y seguro que les hubiera encantado ganar. Pero no pudo ser.
El caso es que esta mañana he aterrizado pronto en Barajas. Yo venía con mi camiseta de España -hoy es el día en el que no me quito La Roja con el 'cangrejo' ni loco-. He empezado a leer las crónicas del partido, a escuchar la radio, a oir comentarios en el Metro, a 'sufrir' miradas al verme con la camiseta...y me he dado cuenta de que nuestro país está lleno de traidores. Con todas las letras. Traidores. Son esos que ahora, acodados en el bar, sentencian: "Si yo ya lo dije...", "Estaba claro...", "los jugadores no corren...", "A Del Bosque le falta carisma..."...y todas esas chorradas.
El carro de la Selección estaba vacío hasta que pasamos los cuartos en Austria frente a Italia. Llevaba mucho tiempo vacío. Sólo unos pocos confiábamos en la Selección incluso en los momentos malos. Sin excusas. Sin explicaciones. Sin chantajes. Sin quejas. Una confianza que nos llevaba a viajar gastando dinero, vacaciones, sueño y prestigio en viajes con el Equipo, colas interminables para hacer con entradas y partidos bajo chaparrones de escándalo. La respuesta era el sinsabor del "siempre lo mismo". Quizá desde que convertí a la Selección ('Yo soy del España', como decían los niños pequeños) en mi primer equipo empecé a entender mejor a los del Atleti.
El caso es que el carro se llenó de aficionados cuando pasamos contra Italia y luego terminó a rebosar con la victoria en Viena. Y así de repleto llegó el carro ayer a Durban. 1-0. La gente empezó rapidamente a bajarse del carro. Es posible que nos hayamos vuelto a quedar sólo unos pocos.
Pero yo confío en los chavales. Son los mejores y se dejan la piel en cada partido. Por tí y por mí. Por España. Levantareis la Copa chavales.
Confío en el míster. Confío en España.
Si te has bajado del carro o estás con la tentación de hacerlo, te pido que cambies la cara, sonrías, levantes la cabeza, hinches el pecho y digas conmigo: Yo creo.

2 comentarios:

  1. Yo también confío Borja, lo de ayer es un buen comienzo para forjar el carácter de una gran remontada, vamos a pasar.
    Cuando me llamaste ayer un rato antes del partido pensé que era para verlo, luego ya me dijiste que estabas en Lisboa, jaja.

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  2. me gustó la entrada.un abrazo crack.y viva españa.
    http://www.rtvcyl.es/blogs/mundial2010/

    espero q te guste.creo q vamos por la misma linea.un saludo

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