domingo, 11 de julio de 2010

Papá, no te olvides de mí

Papá lleva unos días como loco. Yo sé que es por su fútbol. A él le gusta mucho y disfruta. Me ha enseñado que lo que han colgado de las casas son banderas de España. Está muy orgulloso de los que él llama 'los chavales' y veo con él los deportes y me explica quién es cada uno.
Pero con tanto trajín, a papá se le ha olvidado una anécdota que me leyó del Marca el otro día.
Resulta que Villa no pudo marcar en el primer partido contra Suiza y, como todo buen delantero, se agobió. Llamó a su madre y le pidió que fuese a la rezarle a la Santina para que marcase en el siguiente partido. Su madre fue, rezó y le mandó una foto de la Santina antes del partido contra Honduras. Villa se emocionó y, mientras veían el campo antes de empezar a calentar, se quedó mirando la foto de la Virgen y, supongo, pidiéndole que le ayudase a marcar. En ese partido, Villa hizo dos goles y falló un penalti -supongo que a la Virgen no le gusta avasallar-.
El caso es que espero que papá se haya dado cuenta de que la Santina es la Virgen de Covadonga, advocación de la Virgen María bajo cuyo manto estoy protegida desde antes de nacer.
Pues eso papá...¡no te olvides de eso!
Hoy verás el partido en casa porque tienes que cuidarnos y no podrás irte a casa de Pablito donde tantas buenas tardes de Mundial has pasado. Pero sé que lo vas a disfrutar igual. A mí y a las hermanas nos despertarán tus gritos pidiendo un penalti, un fuera de juego o, la Santina lo quiera, celebrando el gol que nos dé el Mundial. Nosotras nos haremos las dormidas y sonreiremos. Porque nos alegramos por ti. Tres hijas. Quién te lo iba a decir. Por eso te dejamos disfrutar del fútbol. Porque, después de nosotras, sabemos que es lo que más te gusta.
¡A por ellos, papá!

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