lunes, 1 de noviembre de 2010

Los que están en el Cielo

Hoy es el día de todos los santos. Todos los santos son aquellos que están en el Cielo pero que no tienen su día específico o no han sido canonizados. Pero son los santos de Dios porque ya gozan de Él en el Cielo.
Lo repito porque a veces se me olvida:
"Ya gozan de Él en el Cielo". Gozan. Probablemente la palabra se queda cortísima para lo que debe ser el Cielo.
Por eso hoy es un día para acordarme de muchas personas, familiares y amigos, que tengo la confianza de que están gozando de Dios.
Hoy tengo muy presente a dos personas: Truli y mi hijo.
Truli se lo ganó a pulso con una enfermedad dura, un saco de ilusiones no cumplidas y una amor desbordante que hizo que una multitud de personas hayan rezado por él.
Y mi hijo. Lo tenemos muy presente. Su corazón dejó de latir -porque unas semanas antes yo había visto latir su corazón pese a que no tenía bracitos, ni cabeza, ni esternocleidomastoideo -me encanta-, ni sabía si iba a ser del Madrid- cuando todavía disfrutaba en la tripita de su mamá.
El caso es que le tenemos siempre presente. A él le pedimos que nos ilumine a la hora de tomar decisiones -¡quién va a defender mejor a sus papás y hermanas!-, nos cuide, me encuentre aparcamiento y cuide de todos los amigos y familiares que han vuelto ya a la Casa del Padre. Me gusta pensar en él disfrutando con Truli, sentado con sus bisabuelos Ramón, Rafael y Mamuca -ella la que más- y jugando con sus otros primos que, como él, tuvieron el morro de saltarse este Valle de Lágrimas para encontrarse cara a cara con Jesús.
Hoy es un buen día para plantearse qué es el Cielo y cómo se llega a allí. Porque en esta vida estamos para ganarnos el Cielo. Y hacer que otros se lo ganen.

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