lunes, 25 de enero de 2010

¡Felicidades, papá!

El otro día fue el cumple de mi papá. Ya le caen unos cuantos. Lo celebramos un día después porque Lucía, Macarena y yo dimos a papá y mamá el fin de semana libre. Se fueron al bautizo de mi prima Rocío en Barcelona y creo que han descansado mucho. La verdad es que se les nota algo cansadillos. Me parece que no estamos ayudando mucho a que descansen. Lucía y Macarena se hacen mayores y eso trae problemas. Lo digo porque a mí me pasó hace un año y medio.
Pero ellos están echando el resto. Les veo con cara de cansados pero con una sonrisa siempre en la cara. Lo de BArcelona creoq ue les ha venido muy bien. si se portan bien les vamos a dar otro fin de semana libre dentro de poco.
Bueno, papá, pues eso, que aunque sea con una semana de retraso pero...muchas felicidades.

miércoles, 13 de enero de 2010

Joe McNally y JP2

Joe McNally está considerado uno de lo mejores fotógrafos del mundo. Ahora que María está metida en ese mundillo, ha llegado a mis manos un libro de McNally -Fotografía extraordinaria, editorial Anaya- explicando alguna de sus mejores fotos, ayudando a jugar con la luz y a tener la actitud que debe tener un buen fotógrafo. El libro tiene 270 páginas. En un vistazo rápido ha dado la casualidad -¡a claro, qué casualidad!- de encontrar este capítulo que copio literal. Me hace gracia, en su blog Joe se refiere a Juan Pablo II como JP2.
Gracias, Joe.
PD: las dos fotos son suyas. Me encanta la de la monja.

"Todo depende de la actitud"
El primer viaje del Papa a Polonia fue duro. El Gobierno aún era comunista, el sindicato Solidaridad estaba subiendo y la visita de Juan Pablo era combustible para ese fuego. El gobierno presionó mucho a la prensa.
Por ejemplo, hacían casi imposible fotografiar al Papa, dejándonos muy lejos de donde era la misa e instalando plataformas para nosotros tan lejos del altar que parecía que estábamos fotografiando un lanzamiento espacial.
Esto duró dos semanas, un maltrato constante. Yo estaba en una misa en el campo y tenía todos los accesorios que me había traído colocados en la cámara que eran un objetivo de 400 mm con un convertidor TC 1.4, un duplicador sobre él, a través de todo esto el Papa seguía teniendo el tamaño de un guisante. Para empeorar aún más las cosas, había una fuerte tormenta.
Para mayor desgracias, yo estaba allí trabajando para Newsweek, lo que significaba que no estaba conectado. Time tenía la pista interior, porque ellos tenían en Roma un fotógrafo en nómina. Entre sus principales virtudes no estaba la fotografía. Eso sí, sabía cómo trabajar en el Vaticano. Tenía todo el lugar conectado.
Allí estaba yo sin ninguna fotografía que hacer, así que recorrí el altar -con la cámara desde lejos- simplemente por ver las sonrisas, haciendo lo que podía. Y allí, a no más de 15 metros del Papa, estaba el fotógrafo de Time. Lo que me indignaba no era lo cerca que estaba, sino el hecho de que a su lado había un cardenal tapándole con un paraguas mientras él hacía las fotografías.
Me puse de humor de perros. Me di cuenta de que tenía pegado a mí a otro fotógrafo cuando las barandillas que utilizábamos para las cámaras empezaron a moverse. El tipo estaba fuera de sí, fotografiando como loco, y la plataforma entera temblaba. Me di la vuelta dispuesto a soltarle algo a alguien y, de pronto, me detuve.
Tenía como una Novosiberskoflex, o alguna cámara del Este con un objetivo que no alcanzaba ni la mitad de distancia que el mío. Era una cámara de un sólo disparo atada con un cordón disparador que había pegado al objetivo. No tenía mano derecha. Enfocaba con la mano izquierda, sujetaba la cámara con el muñón, y entonces apretaba el cable con la mano izquierda. Después daba la vuelta a la cámara y avanzaba el obturador con el muñón. La barandilla temblaba por todas estas maniobras.
Ese hombre trabajaba enfervorizado. Éste era su Papa, su momento, su país. Estaba haciendo fotografías que luego contaría a sus nietos. Yo estaba allí de pie, con una tienda de fotografía entera colgando del cuello, trabajando para una de las publicaciones internacionales más importantes, y me había permitido el lujo de dejar de trabajar malhumorado.
Me sentí avergonzado. Volví a coger la cámara".

martes, 12 de enero de 2010

Patrick y el crack de su padre

La historia de este chaval la he encontrado en el blog Elige la vida (que, por cierto, mola bastante). Se trata de Patrick Henry Hughes, un joven que nació sin ojos (uno de cada cien mil niños nace con anoftalmia) y con una enfermedad que, entre otras cosas, le impide caminar y valerse sin silla de ruedas (uno de cada doscientos mil niños nace con síndrome de Pterygium).
Patrick es hoy un joven universitario, pianista, trompetista y cantante. Me impresiona su historia -ved cómo toca el piano al año de vida- pero me apasiona el cariño y coraje de sus padres. Ojala dedique a mis hijas el 10% de la fuerza y cariño que transmite su padre.
Vale la pena.

lunes, 11 de enero de 2010

Granada y el teniente Colombo

He hecho una visita relámpago a Granada. El motivo no podía ser más alegre: era el bautizo de un chaval que ha tenido la suerte de que sus padres confíen en mí como padrino.
En un primer momento, el bautizo iba a ser una excusa perfecta para que María y yo hiciésemos una cura de sueño postvacacional -que hemos dormido muy poco en Navidad-. Problemas logísticos y de intendencia me han obligado a viajar en solitario y en un visto y no visto.
El viaje en tren ha sido una delicia. Al llegar, tuve oportunidad de sostener en brazos a mi ahijado. Tiene los ojos color avellana y unos mofletes que parece que van a estallar. Le costó salir adelante con unas primeras semanas de mucha angustia. Pero eso forja el carácter. Ahora es rudo y valiente. Su padre dice que es poco sociable y que llora con todos los extraños. En mis brazos se quedó arrulladito y sonriendo. ¿Por qué será?
Por la noche fuimos a dar una vuelta por Granada. Lo de las 'tapas' de Granada merece una mención aparte. Te pides una caña y, de acompañamiento, te ponen una hamburguesa o un montado de tortilla. Mi cara de satisfacción ante la noticia era digna de ser fotografiada. Nos quedamos a las puertas de igualar el récord de 'tapas'. Me dijeron que el teniente Colombo era el dueño de tan digno registro y eché el freno.
Un buen paseo a medianoche hasta el mirador de san Nicolás, con una temperatura que ofrecía guarismos negativos, fue una buena terapia para bajar la cena. Creí que me estaban llevando a la muerte pero, al llegar arriba, pude contemplar una espectacular vista de La Alhambra iluminada y bajo unas estrellas que parecían sacadas de un Belén. Valió -y mucho- la pena.
A la mañana siguiente, cuando pensaba que iba a poder dormir hasta el mediodía, el reloj interno que ya tengo en hora para dar biberones, me despertó a primera hora. Casi bajo a darle el biberón al conserje del hotel. La 'despertada' me sirvió para acudir a Misa a la Virgen de las Angustias. Preciosa iglesia que ayuda a poner a los pies de Nuestra Madre a esos conocidos que están angustiados en estos momentos. Tuve muy presente a dos personas. Después de alimentar el espíritu, alimenté el cuerpo en una chocolatería llamada 'Fútbol' con un chocolate con churros -aquí los llamamos porras- acompañado del Marca que supieron a gloria.
El bautizo fue una maravilla. Don Manuel, el párroco de san Matías -el decimotercer apóstol-, celebró una preciosa ceremonia en la que hubo de todo. Mi ahijado recibió los nombres de Julio Francisco Bosco Timoteo...y le cayeron muy bien.
La comida posterior sirvió para volver a ver a mis primos y familia de Granada, recordar viejos tiempos -mi visita de 1984- y desempolvar anécdotas que nos hicieron reir mucho.
PD: Julio, iré a verte pronto aunque tendremos que zafarnos de tu padre para que no nos monte más excursiones a horas intempestivas.

Los antidisturbios

El pasado 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, como todos los años, hubo concentración delante de la Dátor para luchar por la Vida. Este año, después de muchos acudiendo, me fue imposible estar presente. He visto las fotos que hay en Flickr sobre el asunto y me llama la atención la cantidad de antidisturbios que había desplegados en el acto.
En esta foto, en la que un grupo de jóvenes juega al corro de la patata -y no es coña-, se pueden contar hasta siete policías...
Sin duda, estos jóvenes son todo un peligro...

viernes, 8 de enero de 2010

Balance de heridos

Covadonga ha disfrutado tanto de la Navidad que nos estamos planteando seriamente mantener el Nacimiento puesto todo el año. Eso sí, esta mañana he pasado revista de la situación de las figuras y más que una escena entrañable me he quedado con la imagen de una lucha sin cuartel.
A san José le falta una mano -desde que lo sacamos de la caja-, el Niño Jesús ha sido el más dañado con el brazo izquierdo roto -eso fue culpa mía, diez minutos antes de que empezásemos a celebrar la Nochebuena- y con la cabeza rota, un pastor también ha sido decapitado, hemos tenido bajas considerables en el rebaño de ovejas y los Reyes Majos deben de estar con ganas de vomitar de todo el ajetreo que les ha metido Covadonga.
Me ha impresionado el cariño que ha cogido Covadonga al Niño, su Madre, san José y todos los demás. Al Niño lo trae loco. Un día pasó una cosa divertida. María ha comprado a las gemelas dos mantas de colores para ponerlas en el suelo. Además, compró los clásicos 'gimnasios' que sirven para que un bebé, desde el suelo, juegue con juguetes que cuelgan de cuerdas. Un día escuché a Covadonga que estaba diciendo cosas. Me acerqué sin que me viese y observé cómo tumbaba al Niño Jesús- minúsculo- en una de las mantas y le acercaba el 'gimnasio' para que jugase. Tuve que ir a por la fregona para limpiar toda la baba que se me había caído.
El Nacimiento estuvo sin Niño Jesús hasta Nochebuena. Covadonga obervaba el Portal, se acercaba a mí y decía: "No nazío, Zezús". El 24 por la Nochebuena metí a toda la familia en una habitación -mis padres, algunos hermanos, Covadonga y un cuñado- y todos dimos un beso al Pesebre para que fuese lo primero que se encontrase el Niño al nacer. Después salimos al salón. Todo apagado. Sólo las luces tenues del árbol y una vela sobre el portal nos decían que ya había nacido Jesús. La alegría de Covadonga fue enorme. Rezamos un poco, cantamos villancicos y todos le dimos un beso al Niño. Y Covadonga se puso como loca. Además, descubrió que el Niño había traído unos regalos y la alegría, como es lógico, se incrementó.
Fue una Noche maravillosa y Covadonga nos ayudó a vivirla mucho mejor..como niños. María, como siempre, volvió a ser la mejor anfitriona.

Anécdotas de Navidad

Los tiempos largos de relax, vacaciones y esparcimiento generan muchas anécdotas y situaciones que endulzan cada día de una vida que es maravillosa.
Covadonga ha disfrutado estos días de tres experiencias que le han apasionado. Una fue el trayecto en tren de cercanías hasta el Hipercor de Pozuelo. Es una loca del tren y, poder subirse en uno, le dio la vida. Es verdad que ya habíamos ido en tren a las Manifestación por la Vida pero esta vez fue un viaje menos ajetreado. Fue genial. Ya en el Hipercor, no tenía la clásica moneda para el carro -vehículo e paseo preferido por Covadonga-. Las cajeras no querían cambiarme una moneda de 2 euros y me remitían a la sección de Consigna donde una larga fila esperaba pacientemente a cambiar los regalos que les había traído el Niño Jesús. Al final, una señora que estaba comprando, al ver mi apuro, buscó cambio en su monedero. Como no tenía, me 'invitó' a los 50 céntimos. Todo un detallazo.
La segunda experiencia -maravillosa para ella y caótica para sus padres- fue subir en un avión. Durante la semana anterior habíamos acrecentado su agitación e ilusión y creo que la experiencia fue más ilusionante de lo que ella se podía imaginar. Lo malo fue que Ryanair nos perdió una maleta -llena de biberones y ropa de las gemelas- y nos trató de forma casi desagradable. Por ejemplo, cuando subes al avión puedes llegar hasta la misma puerta del aeroplano con el carrito de las niñas. Pero al salir...¡tienes que ir hasta la cinta de equipajes!. Dantesca la escena con las gemelas en brazos, Covadonga 'desatada', los abrigos, alguna bolsa de mano y los pasillos del aeropuerto. Francamente desagradable.
La tercera experiencia fue el paseo en bicicleta por la costa mallorquina y la subida hasta la catedral. Fue tan chulo que creo que los Reyes Majos, con efecto retroctivo, van a traer una bici de esas con silla detrás.

jueves, 7 de enero de 2010

2010: Año de Mundial

Pufff, ¡vaya Navidad más estupenda! Ahora no tengo tiempo pero he de contar muchas cosas. Sólo un consejo: no voléis con Ryanair.