martes, 8 de marzo de 2011

Ha vuelto a sonar

La guitarra ha vuelto a sonar en casa. Y no me refiero a que las niñas han estado aporreándola o a que se ha caído en el armario. No, no. Fuimos de paseo con la guitarra, las niñas, el pan y el periódico a sustituir la cuerda que se había roto hacía ya muchos años.
La guitarra estaba con nosotros desde el primer aniversario de casados. Fue el regalo para María. Fue protagonista en los primeros años de matrimonio con aquellas veladas inolvidables con Alberto Muñoz, Fra, Lommer... Pero, con la llegada de las niñas, la guitarra había quedado apartada en el armario.
Pero este fin de semana, María ha vuelto a tocar y cantar. Y sus hijas se han quedado absortas escuchándola y su marido se ha quedado babeando. Sumido en un trance que hacía de máquina del tiempo. Y he recordado aquellos días de noviazgo en los que María hacía que se parase el tiempo con los acordes finos y una voz que acaricia el corazón.
La guitarra ha traído muchos recuerdos.
Porque, como no hace falta que explique, yo soy de esos que no tienen ni idea de cantar, bailar ni tocar un instrumento. Siempre me admiró la capacidad -el don- que tenían mis amigos para sacar de seis cuerdas tantas historias.
Recuerdo la casa de Nani, con su tejado o su salón, mientras sonaba la guitarra y Duffrein acompañaba una canción tras otra. Los festivales con don Juanjo cantando, un año más, el villancico perfecto. Las veladas con mi primo Álvaro al que sólo hacía falta tararearle una estrofa para que sacase toda la letra. El bajo de Truli en los conciertos. La canción del maniquí de Ferghie...
Siempre asistí con devoción, admiración, respeto y alegría a la explosión de dones. Y ahora, la guitarra vuelve a sonar en casa.
¡Qué maravilla!

1 comentario:

  1. Tener buen oido musical es cosa de elegidos. No olvidemos que la musica llega al cielo...Mª Angeles

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