lunes, 1 de octubre de 2012

Sin prisas

Que estoy atareado, que me ha cambiado la vida, que ahora trabajo para mí, que he ganado un premio, que me han publicado una novela, que me hacen entrevistas, que las niñas han crecido, que hay mil historias, que descuido dos mil... La lista de excusas puede ser tan larga que prefiero ignorarla.
Perdón a los que habéis entrado tantas veces a ver lo que cuenta éste...
¡Pero no puedo desistir!
"No tienes derecho a dejarlo", me espetaba un amigo hace unos días. "Ya no entro...porque como no escribes", me 'restregaba' un familiar. No hay excusa y solo hay pereza.
Llega octubre. Me encanta. Avanza con fuerza. Te coloca en la casilla de salida para Navidad -bendita Navidad-. Celebro mi santo y muchas otras festividades. Una maravilla.
La crisis agudiza el ingenio. Hoy he arreglado una persiana. ¡Quién me lo iba a decir! El otro día otra chapucilla. No queda otra.
Veo que el Papa vuelve a Roma desde Castel Gandolfo. Está en plena forma. Afronta un curso complejo a los mandos de una nave que se mantiene en el agua porque Dios quiere. Me gusta seguir su catequesis.
Y, mientras tanto, la vida sigue, las cosas cambian, las niñas crecen y María triunfa. ¿Qué más puedo pedir?
Gracias por vuestro apoyo.